La tormenta perfecta ha sido realmente devastadora en Amara, 8. A pesar de encontrarnos en un reducto protegido, el viento huracanado que sopló en Madrid durante unas, no sé, cuatro horas (no más) se llevó por delante uno de los milenarios árboles que nos protegían del sol en el verano, cobijando con su sombra nuestras tertulias vespertinas al borde de la piscina y junto al parterré.
Por lo menos ha salido a la luz la entrada a la casa del gnomo de Amara.
En fin, chicos, una pena. Si alguien quiere dejar algún mensaje de condolencia (cosa que dudo), pues ya sabe, que añada un comentario.
¡Os quiero, amigos!
En fin, chicos, una pena. Si alguien quiere dejar algún mensaje de condolencia (cosa que dudo), pues ya sabe, que añada un comentario.
¡Os quiero, amigos!
5 comentarios:
Creo que el pésame sería para José Manuel Buergo: ¡¡¡con lo que le costó el parterré ese!!!
Por nuestra parte, a ver si en veranito se nota algo más de sol (aunque no lo tengo yo muy claro)
Descanse en paz el arbolito.
Gracias por el aluvión de comentarios que está recibiendo esta noticia. Gracias Pilar y Laura por vuestras condolencias. Hoy he intentado localizar al gnomo, pero no lo he podido encontrar. ¿Qué habrá sido de él?
El gnomo está recogido en casa, pero escondido para que Viernes no se cabree, que ya le vasta con lo que le ha llegado ultimamente
¡Dónde está el ñomo, madreeeeeeeeee!
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